MADRID. Faltan 26 días para la llegada del
verano. Ya es hora de poner en marcha la casa de la playa. Después
de un año cerrada a cal y canto, es momento de llamar a una empresa
de mantenimiento para que haga una revisión a fondo -no es agradable
comenzar las vacaciones con goteras, humedades u otros
desperfectos-, así como una limpieza general. Es lo que tiene este
tipo de inmuebles. Son un tesoro cuando llega el verano, pero
permanecen en el olvido durante el invierno... hasta ahora. El
sector inmobiliario no deja de reinventarse. Hasta el punto que el
mercado está asistiendo a un espectacular incremento en la creación
de agencias que se dedican a alquilar estos apartamentos de costa
durante el invierno.
El atractivo que despierta el litoral mediterráneo más allá de
nuestras fronteras convierte al turismo residencial español en una
potentísima industria que no encuentra freno ni siquiera cuando
llegan los meses de invierno. Un informe del Patronato de Turismo de
la Costa del Sol señala que dos tercios de los turistas que llegaron
en 2003 al aeropuerto de Málaga lo hicieron en los meses que se
encuentra fuera del verano. No resulta difícil, por lo tanto, pensar
que el alquiler de apartamentos de enero a mayo y de septiembre a
diciembre se haya convertido en un filón que todavía está por
explotar.
Matrimonios británicos y alemanes con alto poder adquisitivo y
jubilados son el principal mercado de este tipo de productos. Su
filosofía está bien clara: disfrutar del suave invierno español y
regresar a su país en verano cuando las temperaturas de aquí se
tornan insoportables. Las agencias están explorando un negocio que
hasta ahora no se encontraba muy aprovechado. Sólo este tirón puede
explicar que las inmobiliarias se atrevan a alquilar estas «casas de
veraneo» por semanas, lo que puede llevar a sus propietarios a ganar
entre 270 y 1.380 euros cada siete días, dependiendo del número de
habitaciones y la calidad del inmueble. Ahora mismo, por ejemplo,
agencias de la provincia de Málaga están alquilando por 700 euros
semanales pisos de tres dormitorios. Sólo exigen una condición: que
la vivienda esté cerca de un campo de golf.
Si su apartamento cumple este requisito, y encima se encuentra en
una zona agradable para disfrutar del entorno, piense que puede
sacarle una importante rentabilidad durante los meses en que usted
lo tiene cerrado. Hay que tener en cuenta que la temporada alta del
golf se encuentra entre los meses de febrero a mayo, para volver a
repuntar de septiembre a noviembre. Los meses de marzo y octubre
están considerados como los de mayor afluencia de la temporada con
192.215 y 194.460 salidas, respectivamente, según datos de la
Federación Andaluza de Golf. Además, según el Patronato de Turismo
de la Costa del Sol, el apartamento (o casa alquilada) es el
alojamiento más usado por los turistas que vienen a España a
practicar este deporte, con un porcentaje del 23,5%, seguido del
hotel de cuatro estrellas y la vivienda en propiedad.
Gestión y mantenimiento
Una vez que el propietario de un inmueble decida arrendarlo fuera
del verano, puede firmar dos tipos de contratos con las agencias
especializadas: el simple contrato de gestión, o el contrato de
gestión y mantenimiento. En el primer caso, el gestor no asume
responsabilidades en el caso de que se produzcan daños materiales o
a terceros, por lo que el propietario debería contratar una póliza,
si no la tiene, que cubra tanto el continente como el contenido de
la vivienda.
El segundo tipo de contrato (gestión y mantenimiento) resulta más
complejo. En este caso, el gestor actúa como agente del propietario
en la administración y alquiler de la propiedad. La agencia, por
este motivo, deberá informar regularmente al propietario de las
tarifas y ofertas por el arrendamiento de su piso, así como todos
los cambios, modificaciones y condiciones específicas aportadas en
el transcurso del contrato. El dueño deberá presentar al gestor una
póliza de seguro en vigor correspondiente a la propiedad, que cubre
el continente y cualquiera de las responsabilidades que puedan
surgir.
En las cláusulas de dichos contratos está estipulado que el
gestor suele percibir poco más de doscientos euros (más IVA)
semestrales, pagaderos por anticipado por la gestión y el
mantenimiento de la propiedad. La agencia, además, recibirá el 20%
(más IVA) de los ingresos brutos procedentes de los alquileres. El
dueño también autoriza al gestor a contratar a otros agentes
(tour-operadores), cuyos honorarios serán añadidos al precio del
alquiler. Normalmente las cantidades que el propietario deberá
abonar a la agencia serán saldadas trimestralmente. En algunos
casos, incluso, el gestor puede llegar a retener el 10% de los
ingresos brutos del alquiler para cubrir hipotéticos gastos, que
serán justificados en todo momento.
El intervalo de edad predominante en los usuarios de apartamentos
junto a campos de golf en la Costa del Sol es el de cincuenta años,
que aglutina a un 56,2% de los turistas que visitan la zona. Destaca
la poca presencia de gente joven, donde sólo un 3,9% de los usuarios
es menor de 35 años. Los extranjeros, en este caso, representan el
85% de los usuarios de estas viviendas, frente al 15% de los
clientes nacionales. El mercado turístico extranjero compuesto casi
exclusivamente por los países europeos, está liderado por los
británicos, que aportan el 53% de todas las visitas que están
relacionadas con el golf y que deciden acudir a la Costa del Sol. Le
sigue a mucha distancia Suecia (9,6%), Irlanda (8,6%) y Alemania
(8,4%). España pasa de ser el segundo mercado en cuanto a usuarios a
significar el quinto mercado en relación a turistas, de los que tan
sólo aporta un 6,7%.
Según el Observatorio Turístico de la Costa del Sol 2003 que
realiza el Patronato de Turismo, la oferta de apartamentos de
alquiler es la segunda tipología que ha experimentado mayor
crecimiento porcentual entre los años 1998 y 2003, siendo éste del
40,9%, con un incremento en términos absolutos de 85 nuevos
establecimientos.